Para poneros en contexto y para los que desconozcan quien fue Bernard Herrmann, fue uno de los grandes compositores de la historia del cine, inicio su carrera en la radio con Orson Welles y debutó en la pantalla grande precisamente con este, en “Ciudadano Kane” (1941), las bandas sonoras del gran compositor están marcadas durante las décadas de los 50s, 60s y los 70s, su verdadero reconocimiento es por ser el compositor no solo de Orson Welles si no también por su estrecha relación con el maestro del suspense, Hitchcock, tal punto, que colaboraron juntos en nada mas y nada menos que en 9 películas, también tuvo su etapa en Europa donde llego a trabajar con Truffaut, en los 70s estuvo de vuelta en EEUU, trabajando con autores del Nuevo Hollywood tales como Brian de Palma en “Fascinación” o Scorsese en “Taxi Driver”.

Pero entrando en materia, antes de conocer al maestro del suspense, el joven compositor ya tenia su único Oscar bajo el brazo, cuando en 1951 le llego el proyecto de ciencia – ficción “The Day The Earth Stood Still” o como la conocemos en España “Ultimátum a la Tierra”, durante la década de los 50s la ciencia ficción nacía en la pantalla grande y según muchos este film de Robert Wise era la punta de lanza junto con “El Enigma de otro mundo”. Ya que hasta ahora apenas había algunos seriales de clase b.

Para esta película, Herrmann buscaba un nuevo sonido y enfiló su trabajo en dar una identidad propia al género y alejarse del prototipo sonido sinfónico de Hollywood de entonces. Se alejo de los clichés básicos del cine de terror de la época, sustituyo la sección de cuerdas tradicional por unos sonidos mas electrónicos en conjunto con instrumentos tales como arpas y pianos, pero la verdadera estrella de la partitura fue el Theremín. El que es considerado uno de los primeros instrumentos electrónicos o mejor dicho sintetizadores del mundo, se desarrollo en los años 20s por un científico ruso, León Theremín, un autentico acierto sonoro, ya que Herrmann consiguió dar identidad propia no solo a la banda sonora si no también al género, un sonido que ha sido imitado hasta el hartazgo, no solo en películas de esa época si no posteriores véase en “Star Trek”. Se puede decir que Herrmann no solo creo los memorables sonidos chirriantes de “Psicosis” o sombrío jazz neoyorkino de “Taxi Driver” si no que también fue el creador del sonido del espacio y de los extraterrestres.

En la grabación se utilizaron innovadoras a la par que inusuales técnicas, actualmente la partitura original esta en la Universidad de California, en la tercera planta de la Biblioteca. Por su significado cultural e histórico. Danny Elfman es un claro seguidor del trabajo de Bernard Herrmann, y se inspiro en la partitura de “Ultimatum en la Tierra” para inspirarse en componer, un claro ejemplo sería “Men In Black” (1997).