“Sin Perdón” ( “Unforgiven”)

Semana de westerns, empezamos con una de las mayores joyas del género, de 1992. Ya no solo para rememorarla si no también para el público más joven que no la haya disfrutado todavía. Un pistolero retirado, viudo y padre de familia, se ve con problemas económicos, su única salida es volver a sus raíces y aceptar un trabajo en compañía de su viejo amigo y un joven inexperto. Capturando y matando a dos hombres que cortaron la cara a una prostituta en un pequeño pueblo, sometido con mano de hierro por su shérif. Dirige y protagoniza el titán e incansable Clint Eastwood, comparte reparto con grandes y viejas glorias como Morgan Freeman, Richard Harris o sobre todo un grandísimo Gene Hackman (que fue recompensado con un Oscar a Mejor actor secundario por esta cinta). En este ultimo y gran western crepuscular, un Eastwood ya experimentado, hace una carta de amor al género (ya de capa caída) que le hizo crecer como actor, recoge todas las virtudes de otros westerns clásicos, mejorándolos, ofreciendo un film nostálgico, que funciona como un vino añejo, que hay que saber paladear en cada trago.

Un relato soberbio sobre la venganza, la vejez, sobre personajes de pasado infame sobreviviendo en un mundo infame, un film dirigido con encanto gracias a una bellísima BSO y fotografía. Obra maestra rotunda que fue premiada con 4 Oscars (inclusive Mejor Película y Dirección)
“Centauros del Desierto” ( “The Searchers”)

Cerramos esta semana de far west con otros de los mejores films del género, para muchos el mejor western de la historia del cine, un clásico de 1956. Tras la Guerra de Secesión un hombre solitario, vuelve derrotado a su hogar. Unos comanches raptan a una de sus sobrinas y se convertirá en un modo de vida para él, encontrar a la niña perdida. Dirige quien si no que el gran John Ford, demostrando que es el gran maestro del séptimo arte. Precisamente en esa época, el mítico cineasta había sido ya enterrado por Hollywood, con 62 años de edad y apegado al alcohol, la industria le había relegado a la televisión, en una época que tras la II Guerra Mundial, esos mismos combatientes ya formaban familias alrededor de un televisor en el salón de su casa. Ya pocos les impactaban las historias de indios y vaqueros en el cine. Pero el maestro del viejo oeste renació y volvió a poner en pantalla grande su amado Monument Valley. Encabeza el reparto su siempre amado e inseparable John Wayne como el memorable Ethan Edwards, como un personaje marginal, hastiado, cansado y resignado, e injustamente ignorado para los Oscars. Cierra el reparto otros grandes rostros como Jeffrey Hunter o una jovencísima Natalie Wood como la joven y gran actriz mas prometedora del momento que venia de su primera nominación a los Oscars por “Rebelde sin Causa” (1955).

Ford comenzó a poner en pantalla el tono del western más descarnado y con menos encanto, ya que el mismo autor que creó el mito del oeste también fue capaz de desmitificarlo, creando personajes imperfectos y con problemas reales, héroes consumidos por el odio y sin hogar, todo con una mayor carga psicológica. Una aventura polvorienta, que ofrece un lenguaje narrativo y encuadres que han pasado a la historia del séptimo arte, algunos homenajeados en multitud de trabajos posteriores, su éxito tardío en parte se lo debe al ensalzamiento de otros cineastas posteriores como Godard o la generación del nuevo Hollywood de los 70s. En resumen, gran pieza audiovisual de gran importancia, el autentico inicio del western crepuscular, ya que esta cinta también abrió paso al cine de Peckinpah o de Eastwood.