“Con Faldas y a lo loco“ (“Some Like It Hot“)

Como nadie es perfecto, sabemos de primera mano…que hay un gran público general que le produce cierta pereza visual una película de más de veinte años, y por lo tanto, no es muy seguidor del cine clásico, por eso mismo esta semana, con nuestra obligación de ir poco a poco descubriendo el buen y mejor cine, os traemos esta famosísima joya emblemática de visionado obligatorio, que todo cinéfilo conoce y una de nuestras películas favoritas, una obra maestra del cine de 1959, una imprescindible comedia y una de las mejores que ha parido el séptimo arte. La historia nos traslada al Chicago de finales de los años 20s durante la ley seca, dos músicos se ven obligados a huir de una banda de gangsters al ser testigos de un ajuste de cuentas entre dos bandas rivales. Como no encuentran trabajo y la mafia los persigue, deciden vestirse de mujeres e infiltrarse en una orquesta femenina. Co-escribe y dirige uno de los grandes maestros del guión y la dirección, el seis veces oscarizado Billy Wilder, que aunque sea reconocido por sus alborotadas comedias románticas, su maestría se extendía más allá de este género, como estableciendo muchos de los aspectos clave (hoy todavía vigentes) de por ejemplo el cine negro, además de ser autor de varias de nuestras películas favoritas: aparte de la que nos ocupa esta semana, estaría “El Crepúsculo de los dioses” (1950) o la joya del cine negro, “Perdición” (1944), la cual ya recomendamos (Rcmds #61). En cuanto al reparto, fue la primera colaboración entre Wilder y su actor fetiche Jack Lemmon, uno de los actores que más ha dignificado la comedia en el mundo del cine, el cual, protagoniza junto a otro grande como es Tony Curtis, cuando ambos eran todavía jóvenes promesas, inolvidables en esta película, la cual, les termino de consagrar como estrellas de Hollywood.

Entre ambos hay una extraordinaria química, que ayuda a mantener la película en lo más alto durante todo su visionado, el colosal trio actoral protagonista lo completa una totémica Marilyn Monroe, en un personaje que de cara al guión, no valdría nada si no fuera por la super estrella, la cual desprende en pantalla todos sus encantos interpretativos y musicales, con la sensualidad que le caracteriza…y eso que Wilder prometio no volver a colaborar con Marilyn Monroe tras “La Tentación vive Arriba” (1955) pero tras el éxito de esta, parecía imposible que el tándem no se volviese a repetir, por eso es el único director de cine que fue capaz de haber trabajado más de una vez con ella. Cierra el reparto Joe E. Brown o un veterano como George Raft, que Wilder rescato, para interpretar al antagonista mafioso, por ser uno de los interpretes más emblemáticos del cine clásico de gangsters de los años 30s. Cabe añadir, que detrás de esta maravillosa comedia donde parece que todo es redondo, la realidad no es otra que un rodaje infernal, una de las películas más complicadas de rodar para Billy Wilder, que tuvo que lidiar desquiciado (otra vez) con la diva de los rizos de oro, ya de primeras, la actriz no vio con buenos ojos que el prestigioso realizador… quisiese rodar el film en blanco y negro, una vez empezado el rodaje, era impuntual, lloraba entre secuencias, olvidaba sus frases o bebía antes de rodar, si esto no fuera poco…también complico todo aún más el choque de egos y desamor entre Tony Curtis y Marilyn Monroe, los cuales no se aguantaban. A pesar de todo esto, al final, en pantalla se nos regalo un clásicazo, donde Wilder demuestra su ingenio y talento dando una lección de agilidad narrativa, un juego de falsas identidades y utilizando la confusión de sexos para crear un efecto cómico total, gracias también a un controvertido guión que es un milagro, lleno de gags excepcionales y que hoy seria muy difícil llevarlo a pantalla, ya que es una película totalmente hija de su tiempo. Un libreto cómico que Wilder escribió junto a I.A.L Diamond, basándose en una comedia francesa de 1935, titulada “Fanfare de amor”. Alocada y trepidante comedia, evidentemente de culto, ya que fue condenada por su subversión sexual. Obra maestra absoluta, con momentos inolvidables, como su secuencia final, que posiblemente sea una de las más emblemáticas de la historia del cine.
“Tootsie“

Un actor neoyorkino conflictivo y sin éxito, toma la decisión de hacerse pasar por una mujer para conseguir trabajo como actriz. Desternillante clásico de 1982 y sin lugar a dudas, una de las comedias más queridas de los 80s, el ingenio con que está planteada la trama es gracias en gran parte a la firma de su director, Sydney Pollack, ese actor que tuvo que ponerse detrás de cámaras para poder interpretar, primero, en sus propias películas y posteriormente, regalar casi a modo homenaje, algún que otro pequeño papel en diversas películas, por eso director excepcional a la hora de tratar con los actores, mítico realizador, suya es la emblemática “Memorias de Africa” (1985) por la que fue oscarizado o nuestra favorita “Yakuza” (1974) la cual, ya recomendamos (Rcmds #9) y posiblemente, de su amplia filmografia, sea uno de sus trabajos más tapados, entre tantos éxitos posteriores, como la que hoy nos ocupa, porque “Tootsie”, aunque no lo parezca, obtuvo una inusual notoriedad para la época, arraso en taquilla y fue nominada a 11 premios oscars. En cuanto al reparto, Pollack, abandona a su actor fetiche Robert Redford, para que encabece el reparto otro grande, un magnífico Dustin Hoffman, que venía justo de ganar su primera estatuilla dorada y por lo tanto, ya era uno de los actores más importantes de esa nueva y extraordinaria camada de actorazos del nuevo Hollywood, junto a el, una gran Jessica Lange, que fue galardonada con su primer Oscar por esta película y al igual que Hoffman, otro de los nuevos rostros de la década de los 70s, que venían pisando fuerte y encadenando varios trabajos importantes.

El reparto continúa con un Bill Murray, tras “Saturday Night Live” todavía secundario, que Hoffman insistio en tenerlo en el reparto como fuera y cuyos diálogos entre ambos, la gran mayoría eran improvisados, un grande como Charles Durning, una jovencísima y debutante Geena Davis o el propio Sydney Pollack cierra el reparto, el cual se regala un pequeño papel de merecida importancia. Como ya hemos adelantado, exitosa y pulida comedia de situación, que se mueve en un entorno muy de cine clásico, y donde Pollack, vuelve ha ofrecer una historia de personaje que lucha contra las convenciones sociales y que busca un modo alternativo de vivir. Comedia que funciona, primero por sus exquisitas interpretaciones, y sobre todo por su guión que es un constante diálogo entre personajes, con gags perfectamente medidos. Un film que mezcla a las mil maravillas, el romance, lo absurdo, con la seriedad, todo con un interesante trasfondo, una reflexión social o incluso de género, que habla de la empatía, el respeto o la sinceridad.
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