Hace casi 50 años, las aguas dejaron de ser seguras por culpa de Steven Spielberg y su obra maestra “Jaws” o “Tiburon” (1975). Clásico que a lo largo de estos años, dejo un sinfín de secuelas y otras obras menores pero interesantes y bastante entretenidas, todas, con estas temidas criaturas marinas como el verdadero monstruo antagonista de la trama. No obstante, que mejor que aprovechar esta semana para abrir las recomendaciones con dos potentes, refrescantes y veraniegas propuestas sobre escualos.
“Megalodón” (“The Meg”)

Fue hit audiovisual del verano, en 2018. Y por que no decirlo… un gran y personal placer culpable. Una propuesta de acción, donde un submarino de aguas profundas, que forma parte de un programa internacional, es atacado por una enorme criatura y queda averiado en el fondo de la fosa oceánica más profunda del Pacífico, con su tripulación atrapada en el interior. El tiempo se acaba y un oceanógrafo chino, recluta a un especialista en rescate en aguas profundas, en contra de los deseos de su hija, que cree que puede rescatar a la tripulación por sus propios medios. Pero ambos, deberán unir sus fuerzas para salvar a la tripulación y también al océano de una amenaza imparable: un tiburón prehistórico de 23 metros conocido con el nombre de Megalodón. Aunque se creía que estaba extinguido, el Meg está vivo y coleando… y está de caza. Dirige Jon Turteltaub, cineasta totalmente de estudio, conocido por dirigir las dos películas de aventuras de “La Busqueda” (2004 y 2007) con Nicolas Cage. En cuanto al reparto, como buena pieza audiovisual de acción explosiva, el cabeza de cartel o mejor dicho el gran héroe de acción es… Jason Statham, uno de los mejores de las dos ultimas décadas, junto a el, secundarios asiáticos como la actriz de origen chino Li Bingbing, vista en varios blockbusters americanos, cierran el reparto principal, Ruby Rose o el gran Rain Wilson (mítico Dwight en “The Office).

Película totalmente infravalorada, la taquilla la supo disfrutar y fue más agradecida con ella, muchos críticos la vapulearon sin sentido, se la debieron de tomar demasiado en serio, evidentemente no es un clásico, ni lo va ser, ni lo pretende ser. Posiblemente, de primeras, ver a Jason Statham enfrentarse a un tiburón asesino gigante, llame más la atención a un publico masculino que femenino, aún así, creemos que puede ser disfrutada y que es capaz de entretener a cualquiera. Aunque sea un film que no se toma muy en serio, tampoco es serie b ni una tv movie, no es “Sharknado” y sus sucesivas secuelas a cada cual más cutre y mala, esto es un puro y ambicioso Blockbuster yankee del Siglo XXI, con su buena dosis de adrenalina, estupidez y entretenimiento. Por lo tanto, gran pasatiempo veraniego, tiene su poso dramático, pero en realidad la película pesa por su punto más desenfadado y la colosal acción digital. En resumen, entretenimiento en vena, llena de diversión y sangre. Como ya hemos adelantado, absoluto taquillazo, y para lo que se queden con ganas de más… esta misma semana ya tenéis en cartelera su secuela “Megalodón 2: La Fosa” (2023) además, en esta ocasión, de la secuela se hace cargo un gran director de autor inglés como es Ben Wheatley realizador de un pequeño film de terror de autor que nos gusta mucho llamado “Kill List” (2011) y evidentemente, de nuevo protagonizada por Jason Statham, secuela que promete ser literalmente, más bestia, grande e igual de entretenida que su antecesora.
“Deep Blue Sea”

Acuática aventura de acción, terror y ciertos tintes de ciencia ficción, otro placer culpable audiovisual, de 1999. Donde evidentemente volvemos a tener, colosales escualos como el monstruo antagonista. La cinta se centra en una doctora, la cual espera encontrar la clave de la regeneración de los tejidos del cerebro humano, utilizando tiburones Mako, una de las máquinas de matar más rápidas y perfectas de la naturaleza.Pero para alcanzar su meta ha violado los códigos éticos, modificando el ADN de los tiburones, haciendo que sean más inteligentes y más rápidos, convirtiéndolos en monstruos depredadores que pondrán en peligro a todo el equipo de trabajo. Dirige el finlandés Renny Harlin, muy vinculado al cine de acción de los 90s, muchas protagonizadas por héroes del genero como Bruce Willis o Sylvester Stallone, dirigió el mayor fracaso comercial de los 90s: “La Isla de las Cabezas cortadas” (1995) aunque posiblemente su mejor trabajo sea la secuela de “Jungla de Cristal” de 1990.

Volviendo a la recomendación, respecto al casting, protagoniza Thomas Jane, generalmente secundario de rostro reconocido, junto a el, buenos y reconocidos interpretes como Saffron Burrows, Samuel L. Jackson como la estrella invitada o un todavía y por aquel entonces desconocido Stellan Skarsgard. Tiene una premisa y tono interesante puesto que mezcla o intenta mezclar “Tiburón” (1975) y “Alien” (1979), es una superproducción de entonces, se utilizaron los mejores y nuevo adelantos digitales del momento, revisionada hoy, debido a sus años, diríamos que ha envejecido regular, bien es cierto, que lo analógico se ve mejor, es decir, para las secuencias que el monstruo es un animatrónico o derivado funciona a las mil maravillas y son secuencias que se ven de lujo y por donde no han pasado los años, ahora bien, lo que esta generado cien por cien por ordenador, son efectos digitales…hoy algo desfasados la verdad, que hoy sin ser del todo molesto, parecen más de videojuego de primera generación. Evidentemente, también, durante mucho tiempo fue defenestrada por la crítica de entonces e incluso diríamos que por el público más exigente que pensaba que se encontrarían una obra maestra a la altura de “Tiburón”, “Abyss” (1989) o “Alien”. Evidentemente no es ninguna de estas, ni lo pretende, por muchas referencias visuales o narrativas que pille de cualquiera de las mencionadas. El film se toma su tiempo, pero al final todo remonta, coge ritmo y no lo pierde, una cinta con unos parámetros ya vistos sobre todo en todas esas películas de terror / ciencia ficción con criatura monstruosa como antagonista, todo se basa en ir: susto tras susto y fiambre tras fiambre, pero su director, en esta ocasión, sabe que guión tiene entre manos, sus posibilidades y como coger esa estructura y llevarla a su territorio, ofreciendo una solida dirección que cumple, construyendo un entretenido paquete de terror, acción irreal y mucha tensión. En líneas generales, cine de consumo rápido y un noventero pasatiempo veraniego, con mucha carnaza y además, muy querido por muchos millenials. Cabe añadir que tiene dos secuelas, que rozan el formato tv movie y que ya pierden por completo el sentido de la calidad y el gusto.