“Miedo y asco en las Vegas“ (“Fear and Loathing in Las Vegas”)

Considerado hoy un clásico de culto de los 90s, más concretamente de 1998, un periodista y un misterioso abogado que viajan en un descapotable rojo se dirigen, a través del desierto, a Las Vegas. El maletero del coche es una auténtica farmacia: dos bolsas de marihuana, 75 pastillas de mescalina, 5 hojas de ácidos y muchas otras drogas. Adaptación de lo que iba ser un simple fotoreportaje, que explotó en un artículo del tamaño de una novela publicada a principios de los 70s, bajo el nombre de “Miedo y asco en las Vegas”, de Hunter S. Thompson. Una muy fantaseada y exagerada narración del verdadero viaje del escritor / periodista junto a su abogado a Las Vegas. Por eso, la mayor parte del libro está basado en hechos reales, pero alterados y exagerados hasta tal punto que pueden traspasar la línea de la ficción. Pero volviendo a esta homónima adaptación cinematográfica, la cual, es una odisea psicodélica, dirigida por uno de los maestros del cine más surrealista y delirante como es el ex-Monty Python, Terry Gilliam, uno de esos directores tan personales y tan odiados como amados, un cineasta que ha recibido injustamente bastante estopa de la crítica especializada…por eso ya un cineasta de culto, ese que tardo y lucho más de 15 años para sacar adelante un film sobre el Quijote, un artesano, animador, comediante…un delirio de cineasta, de estilo surrealista y alocado, no es de nuestros cineastas predilectos, pero es innegable, que hoy, puede presumir de una filmografía con joyitas muy interesantes, como los absolutos peliculones que son: “12 Monos” (1995) o “El Rey Pescador” (1991) y otras, incluso ya recomendadas, como “Brazil” (1985) (Rcmds #96) (una de sus películas más tops) o nuestra querida “Héroes del Tiempo” (1981) (Rcmds #26).

Pero… “Miedo y asco en las vegas” es para muchos la cinta más emblemática o por la que más se le reconoce al cineasta, masacrada por la crítica (por eso de culto) pero que cosechó muchísimos seguidores, especialmente entre los lectores de la novela y los verdaderos fans del cine de Terry Gilliam, convirtiéndola en una legendaria película de culto. Una comedia negra surrealista, una flipada visual y delirio puro de Terry Gilliam, el cual ofrece un trabajo de exposición muy propio y único, también gracias a un reparto de lujo, protagonizado por un camaleónico y brillante Johnny Depp, junto a el, otro brillante, irreconocible y excepcional Benicio del Toro. Cierran el reparto, Tobey Maguire, Christina Ricci o Gary Bussy. Un valiente y experimental relato de la cultura popular americana, de una época y una generación en concreto, con las drogas como el verdadero núcleo de la trama, además, intenta enriquecerse teniendo un trasfondo filosófico de lo más existencial, juega tanto con la psicología de los personajes como con la del público, crítica varias cosas de forma sutil e ironiza sobre el sueño americano. Una cinta muy rara, ofrece más de lo que se ve, no es una de nuestras películas favoritas de Gilliam, pero la disfrutamos, además de ser una gran y digna adaptación. Le puede resultar a mas de uno… inmoral, desagradable o repulsiva, o una simple estupidez de película sobre dos drogatas colgados durante 118 min. Ahora, si eres valiente, te animamos a que la veas, la descubras y juzgues por ti mismo, seguro que te divertirá y la disfrutaras, si no es así, la culpa no será nuestra, si no del puto éter.
“Pink Floyd. El Muro” (“The Wall”)

Otra odisea psicodélica, o hablando en plata…otra fumada. Cinta británica experimental y surrealista de 1982, un drama musical que se centra en el cantante de una banda, el cual arrastra desde su infancia una serie de traumas debido a la dura educación que recibió. Cansado de todo lo que rodea su profesión, se acaba refugiando en las drogas como única opción para romper con el muro que él mismo ha creado a su alrededor. Proyecto orquestado por el mitiquísimo grupo de rock psicodélico “Pink Floyd”. Guión escrito por el bajista y vocalista del grupo: Roger Waters, que pretende ofrecer una película que adapte en metraje audiovisual el álbum homónimo de la banda, publicado un par de años antes, un disco conceptual basado en elementos biográficos del propio Waters, y algún que otro nostálgico y triste guiño a Syd Barrett, ex-miembro del grupo. Dónde se describe el recorrido de un niño, que pierde a su padre en la guerra, y a partir de allí crece sin afecto y van siendo modelado por una sociedad con la que no comparte nada y que le usurpa la libertad. Tal personaje acaba siendo una estrella de rock, y vive atormentado por la sociedad en que vive y por sus recuerdos de infancia.

Por lo tanto, la música esta servida en este film dirigido por el británico Alan Parker, reconocido por dirigir magistralmente la adaptación de “El Expreso de Medianoche” (1978) o la que es para nosotros su mejor película “El Corazon del ángel” (1987). Respecto al reparto, el protagonista es otro gran musico y cantante como Bob Geldof, el líder de “The Boomtown Rats” y el organizador de posiblemente los dos conciertos mas grande la historia de la música como fue el Live Aid. Obra conceptual, que alimenta la genialidad creativa, donde el realizador de la cinta busca dar energía y ofrecer una experiencia que abrume, en una mezcla de relaciones humanas, que habla de la educación estricta británica, del abuso de drogas y la Segunda Guerra Mundial, todo se combina en un relato que alterna cine con animación creada por el caricaturista británico Gerald Scarfe. Altamente metafórica y rica en simbolismos y sonido, la película contiene pocos diálogos y es conducida principalmente, por las canciones del álbum ya mencionado de la banda. Una obra visualmente increíble, cuyas imágenes son capaces de alimentar tanto nuestra bella imaginación como nuestras peores pesadillas. Consigue captar la esencia de la música de Pink Floyd, por eso muy válido como film experimental, y toda una joya de culto para los fans de la banda inglesa; un retrato de un álbum que tiene el récord como el álbum doble más vendido, y sigue siendo uno de los 30 álbumes más exitosos de la historia, también gracias acontecimientos históricos que le dieron un empuje fundamental y simbólico como la caída del muro de Berlin 11 años después del lanzamiento del disco, por otro lado, para muchos, un videoclip de 99 minutos, con una historia narrada de una manera un tanto confusa y que puede que no se entienda fácil.