Ep 184: Recomendaciones Semanales.

“Napoleon”

Sin lugar a dudas, las Guerras Napoleónicas, se han utilizado como trasfondo histórico en innumerables producciones, y aún más la figura de Napoleón Bonaparte,  un personaje  recurrente en el séptimo arte, en producciones de todo tipo de géneros, tratado con seriedad, como un héroe, a veces como un villano, otras incluso parodiado, ya sea en una breve aparición o cameo…pero en otras, como el autentico rey del show, ya sea retratando con mas o menos veracidad sus conquistas europeas, sus amores y desamores como lo hizo Ian Holm en clave de comedia en “Mi Napoleón” (2001) o en clave dramática el mismísimo Marlon Brando en “Desiree” (1954), o retratando su época de exilios y derrotas como en el film francés “Monsieur N.” (2003) con Philippe Torreton como el emperador franco, a la gran “Waterloo” (1970) con Rod Steiger, que bajo nuestro criterio, es una de las mejores interpretaciones que se han realizado del personaje histórico, en cambio, no tantas son las que hacen un retrato completamente biográfico de principio a fin del emperador, podemos aprovechar y destacar su biopic insignia como es el “Napoleon” (1927) de Abel Gance, el clásico mudo francés de cinco horas y media, orgullo nacional franco, que eleva al emperador como un dios patrio, y aún así, es una de las películas más importantes de la historia del cine, un hito que marcó a varias generaciones de reputados cineastas y aporto nuevas técnicas y formas de hacer cine. Y ya puestos hablar o analizar sobre el paso de Napoleón en el séptimo arte, es indespensable, añadir, que si hubo un director que se pego años de su vida, para hacer un puro y real retrato de  la historia de Napoleón, ese fue… Stanley Kubrick, es un secreto a voces que el prestigioso cineasta, se documento durante décadas, contrató a innumerables historiadores, planeó el reparto y llego a tener luz verde de la Metro Goldwyn Mayer, pero cuando parecía que el proyecto arrancaba, se acabo cancelando, convirtiéndose en la que pudo llegar a ser la gran obra maestra de Kubrick. Y es que Napoleón, es desde luego un intrigante y carismático personaje histórico, considerado como un genio estratega en cuestiones militares, pero un monstruo para una gran parte de Europa, por eso tan odiado como venerado, para muchos un interesantísimo personaje, para otros, un tirano, para los franceses, un héroe, aquel que salvo y levantó un país hundido en una Revolución nacional, ese militar que se unió a su propio pueblo para liberarlo de la tiranía de los monarcas, para luego auto proclamarse a si mismo emperador de Francia, conquistar y saquear media Europa y colocar a miembros de su propia familia como reyes en esos países conquistados, y si no, que se lo digan a España, esa tierra que acabo matando a Napoleón y de la que tuvo que acabar saliendo con el rabo entre las piernas, el mismo considera que la ocupación de España fue su mayor y verdadero error,  que desembocó en ese punto de inflexión que fueron las campañas rusas.

Pero lecciones de historia aparte, y centrándonos en lo que nos ocupa, este 2023 ofrece una nueva superproducción de “Napoleon”, producida por Apple Studios, estrenada con un metraje reducido de dos horas y cuarenta minutos en salas de cine y que llegara a la plataforma de Apple TV, bajo el timing original de cuatro horazas. Dicha película, se inicia justo con el momento que Maria Antonieta fue pasada por la guillotina, cuando Napoleon todavía era un joven oficial de artillería, y continua con un muy fugaz repaso del personaje por alguno de sus mejores momentos hasta su muerte. Otro de los supuestos films potentes de la temporada, para muchos uno de los más esperados, puesto que presenta varios suculentos ingredientes, como es la dirección de un grande del séptimo arte como es Ridley Scott, que a sus 86 años, y en un gran estado de forma, vuelve cinco décadas después al trasfondo de las Guerras Napoleónicas tras su opera prima, “Los Duelistas” (1977), la cual ya recomendamos (Rcmds #12). Un cineasta de orquesta, muy clásico, como los de antaño, sin realmente un sello autoral que defina su cine, es decir nada tiene que ver “Gladiator” (2000) con “Blade Runner” (1982) ni “Alien” (1979) con “Thelma & Louise” (1991). En cuestiones de reparto, cuenta con la interpretación de uno de los mejores actores en activo de la actualidad, Joaquin Phoenix, que recordemos, vuelve a trabajar con el cineasta tras “Gladiator” (2000), interpretando al famoso emperador franco, aunque no sea francés y solo se parezca en el blanco de los ojos, la verdad, esta increíble, con una gran presencia en cámara, consigue comerse al personaje y reinventarlo, haciendo un retrato diferente de un Napoleón totalmente humanizado, junto a el, Vanessa Kirby, como Josefina de Beauharmais, la primera esposa de Napoleon, forman ambos un tándem interpretativo, que es en lo que se sustenta la mayor parte de la película, quizá aburrido para algunos, para otros, una de sus mayores virtudes, el resto del reparto da un poco igual, puesto que están en todo momento en un considerable segundo plano, son interpretes la mayoría británicos y algún que otro francés como es el caso de Tahar Rahim o de Ludivine Sagnier. Hay varios elementos que juegan en contra de este blockbuster histórico, primero, Ridley Scott es un director que se ha visto condicionado en varias ocasiones, por la imposición de un estudio a recortar, para bajar duración y hacerle auténticos destrozos al metraje, de ahí sus ya conocidos directors cut o montajes del director, como en por ejemplo nuestra queridísima cinta “El Reino de los Cielos” (2005), en “Napoleón”, aunque en un futuro cercano, podamos ver en la plataforma de Apple una versión extendida, si que hay momentos de elipsis donde se nota la tijera, destroza la narrativa, y se echa en falta cierto material recortado. Segundo, su poco rigor histórico, se puede perdonar ver un film de estas características en una Europa del S.XVIII con franceses, prusianos, rusos, austriacos, que al igual que los propios ingleses todos hablen un exquisito y refinado ingles británico, licencias que se compran, pero otros gazapos considerables están presentes, no al punto de ver a un cambio racial en el personaje de Napoleon, pero si cuestiones como colocar a Napoleón en primera linea de caballería liderando un ataque (a pesar de la extraordinaria epicidad que genera en pantalla), el pésimo y anacrónico retrato del paso de Napoleón por tierras egipcias u omitir deliberadamente el pasaje del emperador franco en la Peninsula Ibérica, cuya ocupación tal como hemos comentado anteriormente, fue uno de sus mayores errores, donde por ejemplo, sufrió su primera gran derrota en la batalla de Bailén, y otros anacronismos que han enfadado algún que otro historiador, y por último, un guión flojo, la película da una visión bastante limitada de las implicaciones geopolíticas y sociales del famoso emperador, borra por completo, al menos, en el montaje reducido y proyectado en cines, secundarios relevantes y desdibuja bastante la presencia de personalidades importantes del entorno del personaje histórico, como el Duque de Wellington que queda rezagado a un apresurado ultimo tercio del film. Para centrarlo todo, en lo que parece ser los dos únicos personajes relevantes, como son Napoleón y su mujer Josefina. Aunque seamos los primeros que criticamos las películas o series históricas que se pasan el rigor por el arco del triunfo, y aunque estas,  se empeñen en justificarse en no querer  ser una lección de historia, si no ficción, es cierto, que todos los trabajos históricos de Ridley Scott desde “Gladiator” a “El Reino de los Cielos” o incluso todos esos grandes clásicos del cine épico de la época dorada de Hollywood, tienen anacronismos históricos por un tubo y aún así no dejan de ser grandes películas, y esta “Napoleon”, no es el peliculón que podría haber sido, pero no deja de ser, una película tan bien interpretada como dirigida, entretenida, a pesar de retratar un personaje que nos interesa entre poco y nada, ya plasmado en varios y diferentes aspectos y formas en el séptimo arte, consigue, aunque no sea realista, ser el punto central de algo interesante.

Es al final una película que funciona muy bien como película de ese genero de grandes epopeyas históricas, que parece que ya casi no existen, donde hay un mimo artesanal por el vestuario, por la puesta en escena, el uso de muchísimos extras etc…técnicamente hablando, la musica no es épica, es mas bien melodías de cámara, réquiems y otros sonidos barrocos muy clásicos o incluso melodías afrancesadas, destacan algunas secuencias que son una fotografía visual  de cuadros reales que retratan momentos puntuales del emperador, a los majestuosos interiores nocturnos iluminados bajo la luz de una gran cantidad de velas. La película es una dedicatoria visual al trabajo interpretativo de los dos personajes principales donde se desarrolla una malsana historia de amor bastante obsesiva, con muchas capas dramáticas entre Napoleon y su primera mujer, creando una atmósfera muy al estilo del “Barry Lyndon” (1975) de Kubrick (Rcmds #36), y sobre todo con unas escenas bélicas (casi todas digitales) que son extraordinarias, empapadas por una enorme visceralidad, donde Ridley Scott desata todo su talento ya visto en el cine épico, demostrando que es un maestro en la dirección de batallas, por eso nos regala un indudable y épico trabajo visual extraordinario. Phoenix y Scott moldean un Napoleón tan oscuro, enigmático como extravagante, se da una visión del emperador totalmente desmitificada, quizá poco realista, pero que se aleja de una luminosa  imagen épica y suntuosa, de ese hombre obsesionado por ser tan grande como sus referentes como lo eran un Alejandro Magno o Julio Cesar, si no mas bien, como ese genio estratega ambicioso, tan protagonista como villano, un tirano acomplejado, disfrazado por su propio pueblo como un héroe, y ese es el motivo real por lo que la película ha levantado polvareda en Francia y tachada como un film anti-francés, porque Ridley Scott, como buen británico, se encarga de retratar un Napoleón con esas ansias que le ahogaron de poder y ambición, que le llevaron a dejar a su paso una montaña de cadáveres en toda Europa y ser la antesala de otros, como Stalin, Hitler, etc…En resumen, una película que en líneas generales nos a gustado, recomendable, pero que nos deja un sabor un tanto agridulce, es cierto que esperábamos más, y es obvio, que le horrorizara a todo gran historiador y sobre todo, aquel que sienta o tenga una gran idolatría o curiosidad hacia el personaje de Napoleón, es importante saber que es una película que esta más en la línea de ese ya mencionado “Barry Lyndon” (1975) de Kubrick que en la de “Gladiator” (2000) del propio Scott, no es un documental en formato cinematográfico, pero  si te da igual la historia y obvias que no estas viendo un reflejo fiel de la realidad del personaje…la vas a disfrutar, y más si te gusta el genero y solo quieres ver un elaborado drama de época de aventuras, con un decente espectáculo visual palomitero hollywoodiense a la vieja escuela.

DONDE LA VEO??


“Waterloo”

Mítica cinta épica de 1970, también con la figura histórica de Napoleón Bonaparte como la pieza central de la historia, esta se centra concretamente en el periodo conocido como “Los Cien Dias”, que desembocaron en la famosa batalla de Waterloo, la película ya arranca directamente con un ya Napoleón abdicando y exiliado en la isla de Elba, para luego hacer un retrato bastante fidedigno de su regreso, y de su posterior hundimiento. Una superproducción italiana de Dino De Laurentiis, uno de los grandes magnates cinematográficos de esa edad de oro que vivía el cine italiano durante la década de los 70s, e incluso llego a ser uno de los grandes productores de Hollywood, y ayudo a dar mayor proyección internacional a producciones de su país natal, producciones italianas, pero rodadas en ingles y con grandes estrellas internacionales, “Waterloo” es uno de esos ejemplos, dirigida por un especialista en el cine épico clásico como era el ucraniano, por aquel entonces…soviético Serguéi Bondarchuk, que venia de dirigir una de las grandes obras del cine soviético, la versión rusa y oscarizada de “Guerra y Paz” (1966)  enorme adaptación de la novela homónima de Tolstói.

En cuanto al reparto, cuenta con un extenso cast de figuras de  primera clase de la época, como son Rod Steiger, calcando un perfecto Napoleón, parece resucitado, no se distingue entre la realidad y la ficción, acompaño por un buen guión donde recita algunas de las más conocidas frases del personaje y para nosotros, uno de los mejores Napoleones en pantalla. Junto a el, otro grande, Christopher Plummer, brillante actuación como el Duque de Wellington, en un personaje a su medida,  cierran este cast de lujo, Jack Hawkins, uno de los mejores secundarios de la historia del cine, Virginia McKenna o el mismísimo Orson Welles. Banda sonora del celebre compositor italiano Nino Rota, sabréis quien es, suyas son las bandas sonoras del cine de Fellini, de Visconti, Zeffirelli o la de “El Padrino” (1972), aquí, en “Waterloo”, no ofrece su mejor música, pero si un destacable trabajo, donde hay una potente banda sonora, totalmente orquestal muy propio del cine clásico del genero. Film épico, con el prototípico acabado de superproducción de antaño, donde también destaca su enorme y artesanal puesta en escena, donde gran parte del metraje es una recreación milimétrica de la famosa batalla de Waterloo, sin evidentemente el CGI ni efectos especiales de ahora, una artesanal recreación bastante fiel a la realidad, utilizando a más de 20.000 extras (curiosamente, miembros del ejercito soviético), un impresionante despliegue de extras, caballos y explosiones de cañonazos, nada fácil de replicar ni dirigir, por eso el realizador, cumple con creces. Solo por eso, y por el gran duelo interpretativo entre Steiger y Plummer, ya merece la pena,

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