Ep 190: Recomendaciones Semanales.

“Los que se quedan” (“The Holdovers”)

“The Holdovers” o como la han traducido en España “Los Que se Quedan”, es una tragicomedia, considerada como una de las películas más tops de la temporada, al menos…bajo nuestro criterio, aunque se haya estrenado en España esta primera semana del año, es un film del ya pasado 2023, que nos traslada a las gélidas navidades de los 70s, donde en un prestigioso colegio americano un cascarrabias y malhumorado profesor bizco y solitario se ve obligado a permanecer en el campus durante las vacaciones navideñas, para velar por un puñado de estudiantes que no tienen a dónde ir. Contra todo pronóstico, la convivencia le llevará a forjar un insólito vínculo con uno de ellos, un inteligente y problemático muchacho con sus propios traumas, y con la jefa de cocina de la escuela, que acaba de perder un hijo en Vietnam. Dirige un gran narrador de historias como es Alexander Payne, conocido por sus comedias dramáticas, y su buen hacer en un cine acogedor, melancólico y de querencia cinéfila, conocido por varios films interesantes como…“Los Descendientes” (2011) o “Entre Copas” (2004), además, cabe añadir, que ya recomendamos algunos de sus films mas destacados, como el mejor y más completo (bajo nuestro criterio), al menos, hasta la fecha: “Nebraska” (2013) (Rcmds #45) y su primer éxito: “Election” (1999) (Rcmds #162). A pesar que el propio Alexander Payne a demostrado ser un gran guionista escribiendo sus propios films a lo largo de su carrera, en esta ocasión, el libreto corre a cargo de David Hemingson, un guionista con pocos títulos destacables. En cuanto al cast, protagoniza un enorme Paul Giamatti, que se vuelve a encontrar con Payne desde la gran y ya mencionada: “Entre Copas” (2004), regalando un personaje principal, que es simplemente… brutal, es el núcleo de la película, interpretando a ese profesor tan cascarrabias y odioso pero de fondo entrañable. Junto a él, un joven y debutante Dominic Sessa, como un solitario adolescente de pasado problemático. Cierra el trio protagonista una también desconocida Da´ Vine Joy Randolph, interprete afroamericana vista en muy pocos trabajos y la verdad, autentico descubrimiento, esta soberbia.

Otros nombres como Carry Preston o Tate Donovan cierran y completan este cast. Encantador y sencillo film, de estos que juegan a tocar la patata del espectador, de estos films que se basan en construir una entrañable relación entre profesor y alumno, un ejercicio narrativo de ambiente (anti-navideño) que recuerda a una versión real y humana del “Cuento de Navidad” de Charles Dickens u otros films clásicos de Frank Capra como “¡Que bello es vivir!” (1946). También recurre a otros cineastas y films de los 70s y 80s, como John Hughes o Peter Bogdanovich. Recordamos que el cineasta detrás de cámaras es un maestro en relatar entrañables y melancólicos films, pero… sin llegar a la ñoñería, Payne tiene perfectamente cogida la medida y la fórmula para hacer una película bonita, con sus evidentes toques de humor y drama, pero todo bien medido y equilibrado. Película Feel – good, de gran sensibilidad, con un solido guión bastante completo, con deliciosos diálogos, humor acido muy sutil, una gran construcción de situaciones totalmente humanas y…sobre todo ese trio protagonista ya mencionado, totalmente sublime (lo mejor y lo mas importante de la película), los tres mantienen una enorme y extraña química entre ellos, tres personajes principales peculiares y de psicología averiada, tan extraordinariamente escritos como interpretados, moviéndose bajo un marcadísimo tono setentero, híper conseguido, en secuencias gélidas que están empapadas (entendemos que en post-producción) bajo un aspecto de celuloide totalmente retro. Su esencia navideña o mas bien anti-navideña, es lo de menos, en cualquier fecha del año se puede disfrutar esta gran tragicomedia, que habla principalmente de la salud mental, de sus problemas y de no ocultarlos, de la importancia de tener unos referentes o mejor dicho, unos guías o apoyo moral en la vida…por eso una tan reconfortante como disfrutable cinta.

DONDE LA VEO??


“El Club de los Poetas Muertos” (“Dead Poets Society”)

Una de nuestras películas favoritas, un film ochentero que adoramos y guardamos un especial recuerdo…uno de estos films de adorable y entrañable fondo, el cual construye una cinta con un profesor singular que guía a jóvenes, de primeras, un tema ya visto, pero sin lugar a dudas, si hay una película referente y de mejor hacer, en al menos, este tema, esa es… “El Club de los poetas muertos”. Melodrama de 1989, que nos traslada a un elitista y estricto colegio privado de USA durante los años 50s, donde un grupo de alumnos descubrirá la poesía, gracias a su nuevo docente, un excéntrico profesor que despierta sus mentes por medio de métodos poco convencionales. Dirige el australiano Peter Weir, lleva mas de doce años sin dirigir, pero hoy puede presumir de grandes y enormes películas en su haber, las cuales, algunas, ya forman parte de la historia del séptimo arte, cineasta mencionado varias veces, cuando por ejemplo recomendamos su bélico: “Gallipoli” (1981) (Rcmds #129) u otra de nuestras películas favoritas, la aventura marina: “Master & Commander” (2003) (Rcmds #46), aunque también es director de otros grandes éxitos cinematográficos como “El Show de Truman” (1998) o la que hoy nos ocupa, “El Club de los Poetas Muertos”. La cual presenta un cast suculento, encabezado por un enorme Robin Williams, en uno de esos míticos personajes dramáticos que nos regalaba, un personaje espléndido, de aspecto pequeño pero con una enorme y agigantada personalidad e intelecto, un personaje que marcó a toda una generación de jóvenes, no por nada, interpretación nominada al Oscar, premio que Williams acabo conquistando en su otro gran personaje dramático en: “El indomable Will Hunting” (1997).

Continuando con el cast adulto, otro rostro conocido es: Kurtwood Smith, diríamos que es el villano involuntario del film, un interprete, que aún haciendo una comedia, suele hacer de tipo duro y sobre todo…personajes de gesto serio, por eso le habréis visto en su mayoría en films de acción de los 80s y 90s como el primer film original de “Robocop” (1987) o también es conocido por su famosa participación siendo el padre de Eric Forman en la comedia de situación: “Aquellos Maravillosos 70s” (1998 – 2006)…aunque por donde pasa todo el peso dramático es por ese grupo de carismáticos jóvenes estudiantes protagonistas, ese Club de Poetas muertos, con personajes muy bien definidos y escritos, les ponen rostros interpretes que por aquel entonces eran prácticamente debutantes como Josh Charles, Gane Hansen o Dylan Kussman, actualmente, en mayor o menor medida han desarrollado su filmografía en la pequeña y gran pantalla, sobre todo como secundarios, algunos si que consiguieron desarrollarla y ser hoy bastante reconocidos, puesto que vemos a un jovencísimo Ethan Hawke o el rostro joven con mayor protagonismo del film: Robert Sean Leonard, interprete de rostro reconocido por su importante participación en la posterior y ya mítica serie televisiva: “House” (2004 – 2012).

“El Club de los Poetas Muertos” es una celebrada y famosa cinta, un idealista retrato, que la verdad, ha tenido la enorme virtud de envejecer bastante bien. Película aborrecida por algunos (esperemos) que pocos e idolatrada y nostálgica (y con razón), para otros. Bien es cierto, que en este análisis, hay poca objetividad, puesto que pesa sobre ella el enorme cariño que la guardamos. Porque es una cinta donde no solo puedes reconocer a esos jóvenes actores ya mencionados, con algunos, hoy carreras consagradas en cine y tv, si no también por su simple pero oscarizado guión, una fábula educativa basada en el poder de la poesía, que habla de la necesidad de ser libres, de encontrar tu propio camino, donde vemos a unos adolescentes que por primera vez se atreven a soñar, a luchar por sus sueños e intentar vivir y construir su propia vida, y más en una época y contexto social donde existía un estricto y rígido sistema educativo, basado en la mano de hierro…un relato que sirve en bandeja esa brillante interpretación de Robin Williams y una dirección (algo discreta) de un grande como es Peter Weir. Un correcto melodrama, de sobrio aspecto natural, que apela a la emoción a través de esos jóvenes actores, aunque también se llene de halagos (totalmente merecidos) no solo las interpretaciones, si no la preciosa y evocativa banda sonora original del prestigioso y oscarizado compositor francés: Maurice Jarre, un trabajo sonoro minimalista pero lleno de fuerza con cierto aura onírico y bohemio, con ciertas raíces sonoras escocesas o irlandesas por su uso de gaitas. En definitiva, 8 nominaciones a los Oscars, (muchas estatuillas doradas merecidas que no se dieron) un film donde no solo grandes poetas: Walt Whitman, Lord Byron o John Keats inundan la producción, si no también el significado del “carpe diem”, (aprovechar el momento), el “oh capitán mi capitán” o un desenlace que da pie a una emotiva escena final que ya es historia del cine.

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