“Robot Dreams“

Junto a la “La Sociedad de la nieve” (2023) (Rcmds #191) , si hay una película española a destacar de esta ultima temporada, esa es… “Robot Dreams” (2023), película animada que recientemente a ganado el Goya en su categoría y con la tontería, está nominada al Oscar a mejor película de animación. Una entrañable historia que nos traslada a una Manhattan de los que parecen ser unos años 80s, en una ficticia sociedad donde el mundo esta habitado por animales humanoides, donde un perro solitario que vive en la ciudad americana, decide construir un robot, para que sea su amigo. Su amistad crece, hasta hacerse inseparables. La película pone en movimiento las viñetas de la novela gráfica homónima que adapta. Escribe y dirige Pablo Berger, gran cineasta español de alguna que otra joyita patria, aunque es principalmente reconocido por la ultra galardonada: “Blancanieves” (2012) aquella versión a la española del famoso cuento de hadas, muda y rodada en blanco y negro. “Robot Dreams” plasma una historia familiar bajo una animación de autor puramente tradicional, con un diseño de personajes de una gran simplicidad visual e incluso infantil, que a nosotros, personalmente, sin esa carga de parodia, nos recuerda al sencillo estilo de dibujo de Happy Tree Friends o aquella marca española que pego fuerte en los 00s: Kukuxumusu.

“Robot Dreams”, es en lineas generales, una sencilla cinta familiar que no esta certificada por el sello Disney, es decir, tiene una luminosa animación de autor infantiloide muy fácil de ver, una animación tan limpia y sencilla, como detallista…bajo unos colores sólidos y pálidos, por lo tanto, la pueden ver los más pequeños de la casa, pero diríamos que no es el target principal, una cinta animada pensada para un público más adulto, puesto que no hay diálogos, es una película prácticamente muda, llena de detalles, elementos y referencias culturales ochenteras…además, habla de temas como la soledad, la amistad o el miedo al cambio, desde una perspectiva adulta. Independientemente de lo ficticia que es, por su premisa o sus personajes, donde tenemos un perro humanoide o un robot, la realidad es que todo lo que retrata y envuelve a esos personajes, se pueden trasladar a vivencias totalmente reales y humanas, sobre todo por la enorme empatía que generan ambos personajes principales, apoyados por un gran trabajo musical, todo sin ni siquiera recurrir al dialogo, y a pesar de todo, es muy fácil conectar con el film. En resumen, una deliciosa propuesta animada, que es divertida, amable y dulce, con una premisa ultra sencilla pero con una verdadera y tremenda complejidad argumentativa, tan humana y reconfortante que es capaz de abrazar con amor y dulzura al espectador.
“El Gigante de Hierro“ (“The Iron Giant”)

Para muchos, nostálgico y absoluto pelotazo animado de 1999. Una de esas joyitas animadas de culto que con el tiempo se han ganado un enorme respeto entre el público más millennial. Nos traslada a los años 50s, en una pequeña localidad americana alguien ha visto cómo un enorme hombre metálico caía al mar. Un imaginativo niño descubre que se trata de un robot gigante, cuyo apetito de metal es insaciable. Entre ambos nace una fuerte amistad, pero el gobierno envía a un agente para investigar los hechos. El niño esconde a su nuevo compañero en la chatarrería de un amigo. Pero los habitantes del pueblo comienzan a sentirse aterrados porque creen que es una nueva amenaza en plena Guerra Fría…Dirige Brad Bird, nombre fundamental en el cine de animación, sobre todo es responsable de algunas de las mejores películas de Pixar, puesto que el dirige “Ratatouille” (2007) o “Los Increíbles” (2004), también se atrevió al live action, por ejemplo dirigiendo por encargo, la cuarta entrega de Misión Imposible, “Misión Imposible: Protocolo Fantasma” (2011). “El Gigante de Hierro”, es un film animado que se presenta con el sello de Waner Bros Animation, basada en una obra infantil de Ted Hughes, donde adaptan la novela con ciertas y acertadas libertades…una fantasía familiar manufacturada bajo una animación tradicional con cierto uso de CGI, una animación de trazo a mano, conservador y por lo tanto clásico, emulando el dibujo retro de muchos de los clásicos Disney.

Una película exenta de números musicales y de colores saturados y deslumbrantes, pretendiendo así ser una sabia alternativa al monopolio de Disney, con una historia totalmente familiar pero que pretendía agrupar a toda la familia en una ambiciosa propuesta animada con el alma del Blockbuster de Steven Spielberg o del cine clásico de serie b de ciencia ficción, donde además, se retrata con bastante clasicismo y encanto comiquero, el misterio a los ovnis y demás secretos de estado, todo con bastante detalle hacia esos elementos de la cultura y sociedad de la America de los años 50s. Una película, que por encima de todo, trata sobre la amistad, con un mensaje claramente antibelicista, film animado inteligente, para nosotros, nostálgico, con un desenlace soberbio, que da pie a un final épico de enorme carga emotiva, el cual es imposible que no quede fijado en la memoria de cualquier niño/a. En parte gracias a la extraordinaria y emotiva banda sonora de Michael Kamen, que es deliciosa. Repetimos, cinta algo infravalorada, y por lo tanto, la recomendamos por ser una de esas pequeñas joyas nostálgicas animadas que hoy, recordamos con gran admiración.