“Sospechosos Habituales” (“The Usual Suspects”)

La consideramos como una de las grandes joyas de los 90s, concretamente de 1995. Un potente thriller noventero. Una historia no lineal, intensa pero apabullante que se mueve en diferentes tiempos, con un ritmo lleno de chispa…todo empieza cuando un agente especial del servicio de aduanas de Estados Unidos, está investigando las causas del incendio de un barco, en el puerto de San Pedro de Los Ángeles, que provocó 27 víctimas mortales, aunque todas parecen haber sido asesinadas. Su única fuente de información es un estafador lisiado que sobrevivió al incendio. En comisaría, este cuenta que todo comenzó seis semanas antes en Nueva York, cuando cinco delincuentes, cinco «sospechosos habituales», fueron detenidos para una rueda de reconocimiento relacionada con el robo de un camión de armas…Escribe: Christopher McQuarrie, un gran e interesante guionista, donde aquí escribió su obra magna, un guión original que es una barbaridad, por el cual fue nominado a los Oscars. Hoy, ya director que se ha colocado detrás de cámaras en varios films protagonizados por Tom Cruise como “Jack Reacher” (2012) y las cuatro últimas películas de la Saga de “Misión Imposible”. En cuanto a la dirección, se hace cargo: Bryan Singer. Director que os sonara, bien es cierto que dejo a todo el mundo boquiabierto con esta película, la que fue además, su segunda película, hoy es un cineasta de grandes y ambiciosos films como “Valkiria” (2008) o algunas de las mejores películas de superhéroes que se han realizado a principios de los 00s, puesto que el es el gran impulsor y la marca de identidad de la franquicia mutante, dirigiendo las dos primeras entregas de “X-Men” (2000) y (2003) o la más reciente “X-Men: Días del Futuro pasado” (2014).

Ante un inmenso y juguetón guión y una pulidísima dirección, todo coge aún más fuerza con un reparto de lujo donde destaca Gabriel Byrne, Stepehn Baldwin, un jovencísimo Benicio del Toro (cuando se ganaba la fama de ser el Brad Pitt moreno) o por supuestísimo un, como siempre, insuperable trabajo de Kevin Spacey que esta brillante. Los cinco protagonistas hacen foto en una rueda de reconocimiento, para enmarcar algunas de las escenas más conocidas (alguna incluso improvisada) no solo de la película si no de la historia del cine. El reparto no acaba aquí, porque entre los secundarios, ponen el broche de oro, Chazz Palminteri (uno de los grandes rostros del cine de mafiosos de los 90s), Pete Postlehwaite o Giancarlo Esposito. Entretenida, un fresco thriller criminal con un aura noir tan renovador como clásico. Con uno de los mejores giros finales de la historia del cine, que aunque seas un genio de averiguar que se cuece desde el min 5 de película, esta tan bien escrita, dirigida e interpretada, que el final, más que la sorpresa, convierte “Sospechosos Habituales” en un autentico peliculón de sobresaliente alto. Un segundo visionado, aunque ya conozcas la sorpresa final, es capaz de seguir generando fuerza e interés, reluciendo al máximo sus virtudes e incluso uno es capaz de pillar ciertos detalles donde la inteligente dirección de Singer, aprovecha al máximo la brillantez de su guión, para componer planos donde realmente se juega a dar pistas al espectador sobre su desenlace. Un mencionado guionista que firma un guión portentoso y un gran director que lo defiende, con una talentosa dirección, da pie a una de las mejores películas de su década, con un reparto brillante, donde por encima de todos destaca un arrollador Kevin Spacey.
“El caso Slevin” (“Lucky Number Slevin”)

Con un estilo parecido, cerramos las recomendaciones de la semana con otro no lineal y espídico thriller criminal, con un aura bastante conservadora al cine moderno noir. Del 2006, Dirige Paul McGuigan, una historia de un joven, que después de perder su trabajo, que su casa sea declarada en ruinas y encontrar a su novia con otro en la cama. Desesperado, decide irse a vivir a Nueva York. Pero la auténtica pesadilla empezará cuando se ve involucrado en el sórdido mundo de la mafia neoyorquina. Los dos gánsteres más respetados y temidos de la ciudad, El Rabino y El Jefe, antes socios y ahora enemigos acérrimos, viven atrincherados en sus fortalezas y llevan 20 años sin salir de ellas. Para vengar el asesinato de su hijo, El Jefe planea matar al hijo del Rabino, pero sin dejar huellas, pues, en caso contrario, estallaría una sangrienta guerra entre los dos clanes.

El plan consiste en buscar un jugador que le deba mucho dinero al Jefe y encargarle el asunto. Cast de lujo, repleto de grandes estrellas, muchas, sobre todo, de esa década, donde precisamente encontramos al que era una de las grandes promesas de la industria: Josh Hartnett, antes de alejarse de Hollywood para mantener un perfil más bajo, junto a el, un gran y sólido Bruce Willis, desbordando carisma como siempre, Lucy Liu, como el personaje femenino más importante ( en el mejor momento de su carrera) y grandes viejas glorias que están inmensas como Ben Kingsley o Morgan Freeman. Factura técnica sólida, a pesar de no tener a un gran y reconocidísimo director detrás de cámaras, bajo una premisa, de una cinta que es muy fácil de infravalorar, consigue mantener el nivel, con grandes resultados en la dirección y sacando un tramposo e ingenioso guión. Por eso, uno se encuentra una gran cinta, rápida, jugetona, marcando un estilo parecido al cine mafioso de Guy Ritchie o al cine pulp de Quentin Tarantino. Ese ya mencionado ingenioso guión enrevesado, e incluso absurdo en ocasiones, pero profundamente inteligente, sirve gustosamente: sorpresa final, puesto que sus últimos compases ofrece un giro o plot twist, muy bien escrito, ejecutado y bastante funcional. Gran película, entretenida, disfrutable y que hoy muchos millenials la guardan un gran y grato cariño.