“Trilogía MAD MAX”

Llega a nuestras salas de cine: “Furiosa” (2024), la nueva entrega de la querida saga de acción Mad Max, que actúa como precuela de: “Mad Max: Fury Road” (2015). Centrada en el origen del tremendo personaje de Furiosa, interpretado por Charlize Theron, que tanto gustó, y que para esta esperadísima precuela, le toma testigo una de las mejores y grandes interpretes de la próxima generación de Hollywood: Anya Taylor Joy. Interpretando a esa versión joven del personaje que pone título a la cinta. Dicho esto, que mejor que abrir las recomendaciones de la semana, analizando, recomendando o simplemente exponiendo la grandeza de la trilogía original, aquella que dio el pistoletazo de salida a este polvoriento mundo post apocalíptico, donde la humanidad lucha por comida, agua o gasolina, a la par que intentan sobrevivir en ese mundo hostil.

Todo empezó en 1979, cuando llegó desde Australia: “Mad Max” o “Mad Max. Salvajes de autopista” (como se la subtitulo en España) un original western futurísta, realizado con apenas 400k€ de presupuesto, hoy una pequeña película de culto, donde evidentemente, no se ve ni una cuarta parte del trabajo visual que ha dado forma a la saga en trabajos posteriores. Ópera prima del australiano George Miller. Para el que no lo sepa, ha escrito y dirigido todas las películas de la saga. Indudablemente, un gran talento, uno de los mejores directores de acción y es el máximo responsable de uno de los grandes iconos del cine apocalíptico de todos los tiempos, por eso, el éxito que le aportó estas películas, supuso una indeseable pequeña y algo discreta incursión en Hollywood dirigiendo la ya recomendada comedia fantástica de reparto coral: “Las Brujas de Eastwick” (1987) (Rcmds #63) o el estupendo drama: “El Aceite de la Vida” (1992). Pero ya puestos hablar de la filmografía de George Miller, no olvidar, ya en su país de origen, que dirigió cine completamente opuesto a “Mad Max”, cine familiar, como ambas entregas del cerdito Babe (1995) y (1998), cabe recordar, que la primera parte llego a estar nominada a los Oscars o incluso se atrevió con la animación en “Happy Feet” (2006) (por la cual ganó el Oscar, a mejor película de animación). Volviendo a lo que nos interesa, esta primera entrega, de “Mad Max”, nos presenta a Max, (interpretado por un debutante y jovencísimo Mel Gibson) un policía encargado de la vigilancia de una autopista, tendrá que vérselas con unos criminales que actúan como vándalos, sembrando el pánico por las carreteras. Cuando, durante una persecución, Max acaba con Nightrider, el líder del violento grupo, el resto de la banda jura vengar su muerte. De primeras, es evidente que es un film de ciencia ficción, que se mueve bajo los códigos más evidentes de un western, y del cine violento de los 70s, de Peckinpah, Walter Hill o un también iniciado Carpenter. Pero esos escasos medios, supone, que el componente sci-fi, es mínimo, por eso, es a fin de cuentas un thriller de acción. Con un espléndido uso de la violencia y unas bastante conseguidas salvajes escenas de acción llenas de adrenalina. En esta primera y minimalista entrega, se aporta por primera vez, esas primeras señas de identidad tan propias de su realizador.

Este mundo explotó definitivamente con su secuela: “Mad Max 2: The Road Warrior” (1981) con el toque del buen cine de acción de los 80s, y de nuevo, con Mel Gibson como protagonista absoluto. La genuina, y verdadera joya bruta de esta saga, con mayor presupuesto, se convierte en la primera entrega que dinamita el universo Mad Max, de la cual, han salido tropecientas mil copias. Esta secuela, recupera el personaje de Max (Mel Gibson) que definitivamente coge forma, definido como un anti-héroe solitario cual cowboy de spaghetti western, en ese mismo árido entorno, tras un holocausto nuclear, la gasolina escasea, este, inicia una lucha sin cuartel para ayudar a una colonia de supervivientes constantemente atacada por un grupo de violentos guerreros que intenta arrebatarle un tanque de gasolina. Max decide ayudar a los defensores del tanque…otro ejemplo donde las segundas partes pueden mejorar a su antecesora, donde se define la potente imagen o la agresiva, rápida y eficaz narración de George Miller, y nace definitivamente esa mezcla de western futurista y road movie, con esas bestiales persecuciones de coches llenas de adrenalina y que ya forma parte de esta saga. Por eso, una cinta tremendamente influyente, que marcó. Desarrolla y define por completo, la identidad artística y visual de una saga post-apocalíptica que es historia.

En cuanto a la tercera película: “Mad Max Beyond Thunderdome” (1985) o “Mad Max 3. Más allá de la cúpula del trueno”, mantiene la misma esencia, más ochentera aún, y la más grande y ambiciosa de las tres, por eso cuenta en el reparto, aparte de Mel Gibson (este cierre de trilogía, acabo definiéndose como esa gran estrella de Hollywood que todos conocemos) y nada mas y nada menos que la también diva del rock y de la música: Tina Turner, la cual además aporta su granito de arena en el soundtrack, regalando temazo original para la cinta, el mitiquísimo: “We Dont Need Another Hero” . Esta tercera entrega,George Miller no la dirige en solitario, si no que le acompaña George Ogilvie. Es evidente, que la lastra un desgaste y falta de ideas evidente, consigue extender su universo, aportando complejidad, pero es la mas floja de las tres, quizá no tan floja como muchos dicen, puesto que no es una mala película, pero el problema que viene de la obra maestra que fue su antecesora, por lo tanto, sería mucho mas valorada si no existiera la segunda parte. Diríamos que en lineas generales, cierra con dignidad la trilogía, mantiene el entretenimiento y expande con gusto su universo.

Con una trilogía ya cerrada, considerándose además, por un amplio porcentaje, como una de las mejores trilogías de la historia del cine, con un público (nostálgico) ya ganado…sorprendentemente, más de tres décadas después, sin nadie pedirlo, la visionaria mente de George Miller, recupera el universo de la trilogía que le lanzó a la fama, creando valientemente un reboot, y por que no hablar (aunque todo el mundo la conozca) la portentosa y fabulosa ultima o cuarta entrega del 2015: “Mad Max: Fury Road”, un producto que traslada y rehace este mundo, un ambicioso Blockbuster australiano que cuenta con un potente reparto, donde incluso se atreve a prescindir del hasta entonces rostro insignia de la marca: Mel Gibson, para recurrir a un solido y querido Tom Hardy, como un nuevo Max, a pesar de sus escasas 100 líneas de dialogo, la gran cárisma y dotes interpretativas (con muy poco) por parte del interprete, consigue hacer olvidar al mítico y clásico Max de Mel Gibson. Además, la valentía, el talento y la creatividad de Miller, es capaz de generar cosas nuevas, como al guerrero e inolvidable personaje ya mencionado de Furiosa, que a pesar de su extensa carrera, fue el personaje que indudablemente acabo marcando la carrera de Charlize Theron y cuyo éxito da pie a ese ya mencionado spin-of recién llegado a las salas de cine,centrado en los orígenes del personaje.

Además, “Mad Max: Fury Road” mantiene con inteligencia, ciertos guiños de cariño a la trilogía original, repescando en el reparto al malo de la primera película de la saga: Hugh Keays-Byrne, donde aquí en cambio, interpreta, de nuevo al villano, pero en esta ocasión a uno, aún más memorable: Immortan Joe, otra enorme invención, un potente villano lleno de presencia. De primeras, al final, es un producto cinematográfico cuya naturaleza no suele funcionar, pero en este caso, sin nadie esperarlo, George Miller consigue crear un fresco y absoluto pelotazo, una salvajada fílmica de adrenalínica, vibrante y acelerada acción llena de aventuras, recoge el testigo de la mejor película de la trilogía original (la segunda parte) y rehace una obra maestra para hacer otra obra maestra. El cineasta respeta el estilo punky y clásico de la trilogía original, por un lado, respeta el lore de la saga, con la misma puesta en escena, el mismo excéntrico diseño steampunk de los personajes, en ese entorno post-apocalíptico árido de western futurista, pero… por otro, crea un trabajo visual totalmente mejorado y modernizado, estableciendo unas señas de indentidad aun más definidas, donde se radicaliza todos los aspectos visuales del film, bajo una adrenalínica narrativa, sin apenas diálogos, al compás de la electrizante musica o de una imagen totalmente saturada donde abundan los tonos naranjas y azules. Una de las grandes joyas de la pasada década, y del cine de acción. Que además llegó a lo Oscars.
Mad Max es una gran idea, una joya del cine, de su genero y del cine australiano.
“Rompenieves” (“Snowpiercer”)

Ambiciosa propuesta scifi surcoreana del 2013. De esencia post-apocaíptica, una adaptación del cómic o novela gráfica de Jean-Marc Rochette y Jacques Loeb. Habla de como un fallido experimento para solucionar el problema del calentamiento global casi acabó destruyendo la vida sobre la Tierra. Los únicos supervivientes fueron los pasajeros del Snowpiercer, un tren que recorre el mundo cual Arca de Noe, impulsado por un motor de movimiento eterno. Producción de Corea del Sur, rodada en ingles, adapta guión y dirige el maestro surcoreano Bong Joon-Ho, lleva encadenando grandes joyas durante mas de 20 años, pero es uno de los cineastas referentes y de cabecera del cine de su país natal, sabréis quien es, director de la obra maestra policiaca basada en hechos reales “Memories of Murder” (2003), y hoy, mundialmente conocido por el fenómeno “Parasitos” (2019), la primera película de habla no inglesa en arrasar en los Oscars (4 Oscars, incluyendo Mejor Película o director).

En “Snowpiercer”, el cineasta solventa con creces su film más ambicioso, y por primera vez, dirige con solvencia, elegancia y tensión un film de habla inglesa, y con interpretes que casi en su totalidad son anglosajones, la mayoría, rostros bastante conocidos, puesto que protagoniza: Chris Evans (AKA Capitan America), una siempre camaleónica Tilda Swinton, el actor fetiche del cineasta, sabréis quien es, puesto que es uno de los interpretes surcoreanos más internacionales: Song Kang-ho, cierran el reparto, Jamie Bell (Billy Elliot), Octavia Spencer y viejas glorias como Ed Harris o un enorme John Hurt. Destaca la construcción de un espacio único, muy bien trabajado, y la de unos extravagantes personajes, que se mueven bajo una locura narrativa donde se aporta puntos dramáticos interesantes de justicia social, una critica a la diferencia de clases o una evidente pero sutil conciencia ambientalista, por otro lado, lucen ciertos puntos de un retorcido humor negro que funcionan y ayuda a refrescar el visionado del film. A pesar de su excesivo metraje, para lo que cuenta tanto el material original, como el adaptado, es una cinta que sabe absorber al espectador durante esos 126 minutos, en un cuidadísimo gélido entorno lleno de tensión, e inteligente narrativa, que gana fuerza debido a un portentoso reparto que cumple con creces y la talentosa dirección de Bong Joon-Ho, que maneja con brillantez una historia a su gusto, que se amolda al estilo narrativo del cineasta, con temas que sabe manejar…como esa mencionada diferencia de clases, como en la multi-premiada “Parasitos” (2019) o la conciencia ambientalista que tanto ha definido las historias de su cine como: “Okja” (2017).
Cabe añadir, que del producto original, y aprovechando el éxito sobre todo en critica de la película en 2020 se hizo otra adaptación, en formato serie, que cuenta con 3T. Hoy, terminada o cancelada. Un show televisivo ambicioso, pero discretamente insípido y algo mediocre, que con el paso de los episodios y las temporadas acaba perdiendo el interés para convertirse en un culebrón de tarde.