Ep 213: Recomendaciones Semanales.

“Rivales” (“Challengers”)

Nuevo y último trabajo del realizador italiano Luca Guadagnino, uno de los realizadores más respetados del cine europeo, y uno de los grandes rostros que definen el cine italiano de ahora, aún manteniendo su estilo mas autoral, rueda en inglés y con interpretes anglosajones, muchos, estrellas de Hollywood, reconocido principalmente por el éxito que cosecho con: “Call Me by Your Name” (2017), que hasta la fecha, es su mejor y más reconocida cinta, también, se atrevió con el remake de “Suspira” (2018) del maestro del terror y compatriota: Dario Argento, protagonizado por Dakota Johnson, o más recientemente ya recomendamos su anterior trabajo “Hasta los Huesos” (2022) (Rcmds #141) romance caníbal protagonizado por una de esas estrellas internacionales que más colaboran con el cineasta italiano, Thimothée Chalamet.

Centrándonos en este ultimo trabajo de este 2024, “Rivales” o “Challengers” es su primera cinta de total producción americana, un romance dramático ambientado en el competitivo mundo del tenis, donde se utiliza el deporte para dibujar un triangulo amoroso, en el que una ex-jugadora, que apuntaba a estrella mundial, convertida en entrenadora, ha conseguido transformar a su marido en campeón de varios torneos del Grand Slam. Tras una racha de derrotas, inscribe a su marido en un torneo ‘Challenger’ -el torneo profesional de menor nivel-, en el que se reencuentra con su exnovio, a la vez que antiguo mejor amigo de su marido.

El cast, esta encabezado por un trio actoral, donde sobresale los dos personajes masculinos principales, no son rostros todavía consagrados, pero están bastante finos, son: Josh O´Connor y Mike Faist, los dos en personajes muy distintos, bien escritos, el primero, construye un personaje brutal, que destaca ligeramente frente al resto, es un interprete británico visto en “The Crown” y el segundo, os sonora porque es el principal antagonista del remake que realizado Spielberg de “West Side Story” (2021). Junto a ellos dos, una brillante Zendaya, sobrevalorada o no, tengas la tirria que la tengas, la realidad es que la actriz esta arrolladora, como una absoluta femme fatal moderna, en un personaje que se mantiene más distante frente al espectador, firmando una de sus mejores y potentes actuaciones.

Guión que no tiene desperdicio, de un prácticamente desconocido Justin Kuritzkes, que le pone en bandeja al realizador italiano, una más, de sus peculiares y curiosas historias de amor, esta además, utiliza el tenis como telón de fondo, (más concretamente un partido) como núcleo narrativo, para construir alrededor de ese partido una historia no lineal, que va y viene del pasado al presente, centrado en descubrir poco a poco todos los entresijos de ese mencionado y tóxico triangulo amoroso. Un relato bastante sensual, sobre el crecimiento personal, el poder de la mente y su importancia en la elite de cualquier deporte, para competir y ganar, y sobre todo, un relato sobre la obsesión. La película, aunque se mueva bajo un relato sobre la obsesión, realmente no agota, se mantiene bastante bien, por su gran narrativa, su conseguido montaje, y la dirección tan sumamente estética del realizador italiano, el cual dirige a las mil maravillas una película donde hace lo que le da la gana con la cámara, también gracias una colorida y destacada fotografía de su director de fotografía habitual, el tailandés: Sayombhu Mukdeeprom. Por no olvidar, la nula banda sonora orquestal, es una banda sonora que se sustenta por las entradas y salidas de su electrónica, repetitiva y sintetizada música, de los enormes: Trent Reznor & Atticus Ross, los míticos Nine Ich Nails, pero ya…compositores de bandas sonoras, habitualmente de por ejemplo las películas de David Fincher, un trabajo sonoro, que no es omnipresente, solo en secuencias clave, principalmente cuando hay mayor tensión entre los personajes, que quizá le descoloque a más de uno. Gustara y encajara muy bien a los fans del tenis, más allá de eso, un peculiar y sensual romance, al más puro estilo Guadagnino, con un trabajo de dirección sublime, eso si, no es un film convencional, hay un enorme sello autoral de cineasta europeo. A pesar que esta montada de lujo, su segunda mitad le puede hacer bola a más de uno, sobre todo por esas idas y venidas de pasado a presente, que plantea su no-lineal narrativa, aún así todo explota en un climax, con una ultima secuencia brillante.

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“Match Point”

Durante principios de los 00s, un ya más que reconocido Woody Allen, salpicado por la polémica, y hastiado de los grandes estudios, se desterró, eligiendo Europa para resurgir su carrera, concretamente Londres, no solo rodando en la capital inglesa, si no también utilizando en su mayoría interpretes británicos, filmando, su interesante trilogía londinense, compuesta por: “Scoop” (2006), “El Sueño de Cassandra” (2007) y la mejor, y con la que cerramos las recomendaciones de la semana, del 2005: “Match Point”. Además de ser una de nuestras películas favoritas, el maestro cineasta, se alejó por completo de la comedia para regalar una de sus obras (tardías) más exitosas y dramáticas, en esta ocasión no se colocaba delante de cámaras, si no que contaba con ese reparto repleto de grandes rostros británicos, donde encabeza un enorme Jonathan Ryhs Meyers, como el protagonista absoluto, junto a el, Emily Mortimer y la única interprete americana, una brillante Scarlett Johansson, en el film que la consolido definitivamente como una de las mayores estrellas actuales de Hollywood, además fue la primera colaboración antes de ser una de las musas de Woody Allen. Entre los secundarios, cabe mención, rostros que sonaran como Matthew Goode, Penelope Wilton o absolutos actorazos tales como Brian Cox. La cinta se centra en Chris Wilton, un joven y ambicioso profesor de tenis con escasos recursos económicos. Gracias a su amistad con uno de sus alumnos del prestigioso club, donde da clases, consigue entrar en la alta sociedad londinense y enamorar a su hermana, por su parte, su nuevo y aristócrata amigo, sale con una atractiva americana, de la que se encapricha nada más verla. El azar, la pasión y, sobre todo, la ambición llevarán a Chris a cometer acciones que determinarán su vida y la de los demás para siempre.

El prestigioso realizador, empezando las películas como siempre, sobre negro, títulos de créditos iniciales de misma tipografía, sin florituras visuales, sin apenas movimientos de camara, y como siempre, volcando todo en su guión (nominado al Oscar), da fuerza mediante el dialogo, a tres personajes que construyen una tragedia romántica con aires shakespirianos que suena a opera. Y es que precisamente la testimonial música, no es el habitual jazz del realizador, si no, desde tocadiscos, suenan diversas arias de operas melodramáticas, sobre todo, la famosa y emocional furtiva lagrima de la opera “L´elisir d´amore” de Donizzeti, musica, que funciona como meras elipsis entre secuencias.

Un diamante fílmico, donde el peso dramático va creciendo según avanza la trama, donde claramente, se muestra la deliciosa escritura de Woody Allen, dirigiendo a las mil maravillas un reparto soberbio. Un relato lleno de fuerza, seducción y angustia, que como buena opera, desborda pasión, fatalidad y tragedia.

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