“El mal no existe” “Aku Wa Sonzai Shinai” (Evil Does Not Exist)

Drama japonés del 2023, un hombre y su hija, viven en un pueblo cercano a Tokyo. Sus vidas se verán profundamente afectadas cuando ambos descubren que cerca de su casa se va a construir un glamouroso camping para que los habitantes de la ciudad hagan escapadas cómodas a la naturaleza. Cuando dos representantes de una empresa de Tokio llegan al pueblo para celebrar una reunión, queda claro que el proyecto tendrá un impacto negativo en el suministro de agua local y provocará problemas. Ultima película de Ryûsuke Hamaguchi, que vuelve tras el éxito de la impecable y oscarizada “Drive My Car” (2021).
Reparto bastante desconocido, destacamos los dos protagonistas, Hitoshi Omika y sobre todo, la pequeña Ryo Nishikawa, ofreciendo unas cautivadoras actuaciones de especial sutileza. Ambos intérpretes, no necesitan ni extensos diálogos, ni grandes gestos dramáticos para transmitir emociones complejas, basta con una mirada o un gesto mínimo para comunicar. Gracias también, al enorme trabajo de su realizador, puesto que Hamaguchi no solo se esta consolidando como uno de los grandes realizadores japoneses de la actualidad, si no también, un maestro en la dirección actoral, logrando sacar lo mejor de cada interpretación.

Una obra que destaca por su sensibilidad poética y profundidad filosófica, bajo el característico ritmo pausado y contemplativo del cineasta, se compone un trabajo de enorme y natural belleza visual, que cautiva por el significado que tiene en la obra. Donde se plasma, con dedicación y fuerza, la belleza de los paisajes naturales de Japón.
Película autoral, no para todo el mundo, por su lento ritmo, y su profundidad narrativa, al final un cineasta muy personal, que tiende a componer y diseñar cada escena de forma cuidadosa, para dejar espacio a la reflexión, dándole al espectador el tiempo necesario para absorber las implicaciones o acciones de lo que está viendo.

En definitiva, una película profundamente reflexiva, estéticamente impecable y narrativamente poderosa. Hamaguchi nos ofrece una extraña e hipnótica experiencia cinematográfica con una realización quieta y pulida, bajo largos travellings, y que nos invita a pensar en las complejidades morales de nuestra existencia, todo ello con una delicadeza extraordinaria.
“No dejes rastro” (“Leave No Trace”)

Otro drama padre-hija en entorno rural, del 2018.
Conmovedora y emocional cinta independiente americana, envuelta bajo una narrativa sencilla, sobre un padre y su hija de 13 años, los cuales viven una vida tranquila y feliz aislados en un enorme parque nacional de Portland, Oregon, hasta que un pequeño error complica sus vidas para siempre al ser detenidos por la policía.
Naturaleza, supervivencia y familia, son los pilares que sustentan esta historia delicada, dirigida por Debra Granik, partiendo de la novela de Peter Rock, la realizadora no abandona su estilo, y enmarca otro modesto relato de naturaleza salvaje, como ya hizo en la cinta que la impulso “Winters Bone” (2010), y demuestra una vez más, su capacidad para crear retratos humanos auténticos, explorando la vida de aquellos que viven al margen de la sociedad. La cineasta, realiza un gran trabajo de dirección, impecable construcción de esa atmósfera íntima y realista que se refleja en cada aspecto de la cinta. El paisaje natural es un personaje más, representando esa metáfora tanto de libertad como aislamiento.

En cuanto al cast, rostros conocidos, y uno de los mayores puntos fuertes del film, por un lado, Ben Foster, (quizá por nombre no, pero rostro que os sonara a más de uno) esta realmente bien, con una actuación contenida pero sin sobreactuar, destaca sobre todo por el dolor y la lucha interna del personaje, ofreciendo una interpretación profundamente humana y vulnerable. y junto a el, Thomasin McKenzie, la actriz neocelandesa, es una revelación, por aquel entonces debutaba en su primera producción americana, hoy ya consolidada, y vista como protagonista en obras de éxito como “Ultima noche en el soho” (2021) o el film que la encumbro “Jojo Rabbit” (2019).
La película explora con gran sensibilidad cómo el trauma puede afectar no solo al individuo, sino también a sus seres queridos, sin caer en clichés ni dramatismos forzados. Una gran obra independiente, que con elegancia trata esos temas pilares ya mencionados… familia, supervivencia y naturaleza para construir un gran y potente relato, bien dirigido e interpretado.