“El Chico y la Garza” (“The Boy and the heron” – “Kimitachi wa dô ikiru ka”)

Anime del pasado 2023, que recién llega al catalogo de un gigante de streaming como es Netflix. Ultima película del gran Hayao Miyazaki, a la cabeza de su Estudio Ghibli, ese gran autor de reputado reconocimiento en oriente y occidente, de filmografía animada, pero aún así, un maestro del cine, ya hemos recomendado algo de sus joyas, “El Castillo Ambulante” (2004) (Rcmds #219) o una de nuestras favoritas “La Princesa Mononoke” (1997) (Rcmds #64) clásicos indiscutibles de la animación, y del séptimo arte en general, con este ultimo proyecto, el cineasta de 83 años, se supone que se jubila, ofreciendo un relato de un niño, el cual, lucha por asentarse en una nueva ciudad tras la muerte de su madre. Sin embargo, cuando una garza parlante informa al joven, de que su madre sigue viva, entra en una torre abandonada en su busca, lo que le lleva a otro mundo.

Fábula fantástica, con aires a cuento infantil clásico, al estilo “Alicia en el país de las Maravillas”, una obra profundamente emotiva, de atmósfera mágica y envolvente, visualmente fascinante, de cuidada animación tradicional, se palpa desde el primer fotograma el onírico y colorido estilo característico del legendario director japonés, desde los paisajes exuberantes al diseño de los personajes tan sumamente imaginativos, donde además, como siempre suele hacer, entrelaza la naturaleza espiritual con lo mágico, esto gana por la música, compuesta como siempre por Joe Hisaishi, habitual colaborador de Miyazaki, complementa perfectamente al tono de la película. La banda sonora es emotiva, melódica, en base a minimalistas toques de piano. No es el mejor trabajo, ni aún menos va ser el más recordado del cineasta, tiene un ritmo lento algo irregular, pero en lineas generales es una buena película, que tiene un gran doblaje en castellano, pero, debido al nombre que tiene Miyazaki más allá de su país de origen, cabe añadir, que su doblaje en inglés presenta un buen puñado de grandes estrellas tales como Christian Bale, Florence Pugh, Dave Bautista, Robert Pattinson, Williem Dafoe o Mark Hamill.
“El Chico y la Garza”, reafirma la genialidad de Hayao Miyazaki como narrador y artista visual. Su capacidad para mezclar lo fantástico con lo humano, y lo emocional con lo filosófico, ofrece una experiencia cinematográfica que como siempre, trasciende a algo más que una simple película de dibujos animados, donde se representa una reflexión madura y poética sobre el duelo, la vida, la muerte y la búsqueda del sentido. Ganadora del Oscar a mejor película de animación en la ultima y pasada entrega, y su segunda estatuilla dorada tras “El Viaje de Chihiro” (2001) para el cineasta nipón. Sin duda, es una joya imperdible que reafirma la grandeza del cine de Miyazaki, y por que no, del cine de animación japonés.
“MirrorMask”

Esta película sigue a una joven llamada Helena que trabaja en un circo y es transportada a un mundo de fantasía lleno de extrañas criaturas, donde debe embarcarse en un viaje para regresar a casa y restaurar el equilibrio del reino. Adaptación del gran Neil Gaiman, del 2005, de producción inglesa, dirige Dave McKean, que co-escribe el libreto con el propio Gaiman, libreto de gran sensibilidad, donde se ve el puro estilo del autor, un genio de la literatura fantástica, especialista en crear historias donde se mezcla lo cotidiano con mundos de fantasía. En cuanto al cast, muy poco conocido, británico en su mayoría, a pesar de no contar con ninguna estrella interpretativa, todos cumplen, encarnando personajes, visualmente impactantes, de enorme nivel de creatividad y extrañeza. Un fílmico sueño surrealista, de experimental y enorme estilo visual.

Aunque su narrativa puede ser algo difusa, compensa con una estética que captura la imaginación y un mensaje emocional que habla sobre el crecimiento personal, la aceptación y la identidad. Los fans del trabajo de Neil Gaiman encontrarán una joya fiel al material original, de atmósfera oscura, bastante cuidada, con inquietantes ambientes opresivos, y ese mencionado y simbólico trabajo visual, que aunque quizás no sea accesible para todos los públicos, ofrece una experiencia cinematográfica interesante para aquellos dispuestos a dejarse llevar por su peculiar y onírica magia.