“Presence”

Del 2024. Recién llegada a los cines. Una intriga sobrenatural, un thriller mal vendido como terror, sobre una familia que comienzan a experimentar fenómenos inexplicables tras mudarse a su nueva casa en los suburbios. Las extrañas presencias que se manifiestan a su alrededor les harán cruzar la fina línea que separa la realidad de la percepción…este thriller sobrenatural desafía todas las convenciones del género al explorar la narrativa desde el punto de vista de un fantasma.
Tanto el guión como la dirección, rostros importantes, puesto que el libreto esta firmado por David Koepp, un escritor veterano conocido por éxitos como “Jurassic Park” (1993), y la trilogía del Spiderman de Tobey Maguire. En cuanto a la dirección, es la ultima película del oscarizado Steven Soderbergh, diríamos que esta es su primera incursión en este género, Soderbergh, entro en esa camada de los grandes nombres del cine independiente americano de los años 90s, cuando gano Cannes con su opera prima: “Sexo, mentiras y cintas de video” (1989), hoy reconocido por: La Trilogía de “Oceans Eleven” , “Erin Brockovich” (2000) o “Traffic” (2000), que le valió el Óscar a Mejor Director.
El reparto no es muy brillante, aunque saben ofrecer actuaciones lo suficientemente solidas e incluso conmovedoras, para ser valoradas. Destaca Lucy Liu (el rostro quizá mas reconocido de la cinta) y una joven Callina Liang, la cual, ofrece un retrato auténtico de una adolescente en conflicto, lidiando con la depresión y la incomunicación. Por eso, la película principalmente, es un retrato de conflictos familiares latentes, una madre absorbida por su carrera profesional, o esa hija adolescente que lucha con la pérdida y la depresión. Mientras tanto, existe esa presencia fantasmal que lejos de ser una amenaza convencional, actúa como un observador impotente de las tensiones humanas.

Soderbergh, apuesta por una dirección atrevida al utilizar planos secuencia y un estilo de cámara en primera persona para representar al fantasma. Esta decisión no solo ofrece una experiencia inmersiva, sino que también logra transmitir la frustración y la soledad del espectro al estar eternamente atrapado en un lugar que ya no le pertenece. La fotografía, también de Soderbergh, destaca por el uso de la iluminación tenue y la paleta de colores fríos, que refuerza una atmósfera sombría, mientras que la ausencia de música en varias escenas aumenta la sensación de aislamiento. La cámara se convierte en el verdadero protagonista, revelando las emociones reprimidas de los personajes humanos a través de una mirada espectral que lo observa todo, pero que nada puede cambiar.
Un problema importante ha sido su marketing, el cual ha vendido la película como un film de terror convencional en lugar de un thriller psicológico con tintes sobrenaturales. Este error de enfoque ha causado decepción en parte del público general, que la tacha de una película aburrida de terror que no da susto. El propósito narrativo de “Presence” es otro. Soderbergh nos regala una pequeña y discreta obra que, aunque no será del gusto de todos, sin duda se distingue por su originalidad. Un ejercicio de estilo que utiliza el formato cinematográfico para explorar temas profundos como el duelo, la incomunicación y la desesperanza desde una perspectiva única. Para aquellos dispuestos a sumergirse en su propuesta poco convencional, la experiencia será sin duda satisfactoria. Gran película.
