Ep 217: Recomendaciones semanales

“Bikeriders. La Ley del asfalto” (“The Bikeriders”)

Tras un estreno aplazado por las diversas huelgas de Hollywood, llega por fin, a las salas de cine, este suculento drama de 2023, el cual nos traslada a los años 60s, sigue el ascenso de un club de motoristas del medio oeste, los Vandals. El club pasa, en el transcurso de una década, de ser un lugar de reunión para forasteros locales a convertirse en una banda más siniestra, que amenaza el modo de vida único del grupo original. Se basa en una historia real, que se recopilada en el libro del foto periodista Danny Lyon (en la película interpretado por Mike Faist), el cual, durante los años 60s y principios de los 70s, entrevistó y documentó el estilo de vida de un grupo de motoristas. Escribe y dirige director top: Jeff Nichols, de escueta filmografía, uno de los grandes autores del cine independiente norteamericano de la actualidad. Un cineasta de guiones complejos, le gusta dar dobles lecturas a sus películas, un autentico especialista en construir diferentes arcos emocionales centrado en la condición humana, como construir crudas e intensas historias de amor, todo plasmado bajo la sordidez de la America sureña más rural. Es el director de “Mud” (2012) que es quizá su película más distribuida o conocida. El reparto es una locura, protagoniza un arrollador Austin Butler, tras su camaleónica encarnación de Elvis, en el biopic homónimo del rey del rock o su increíble presencia antagónica en la reciente “Dune: Part Two” (2024), el interprete se encuentra en su mejor momento, siendo el alma de la película, creando un personaje de presencia y actitud profundamente clásica, que referencia a grandes como: James Dean, Marlon Brando e incluso recicla el deje chulesco que asumió cuando interpreto al propio Elvis, sin apenas líneas de diálogo, con cierta chulería, magnetismo y carisma, tenemos un notable cabeza de cartel, junto a el, personaje femenino principal, una solida Jodie Comer, esta inmensa, actriz británica de refinado acento british, donde se ajusta a un personaje acorde, por eso recomiendo verla en v.o sobre todo por el enorme trabajo dialéctico totalmente yankee y bastante extremo que acaba realizando la actriz, completa este trio principal, nada mas y nada menos que Tom Hardy, cumple como siempre, también forzado a ocultar su profundo acento británico… el reparto sigue con secundarios de lujo, rostros conocidos como: Michael Shannon, absoluto actorazo y sexta película que acredita junto al director del film, Norman Reedus (mítico Daryl Nixon en “The Walking Dead”) pero además, no hay actor yankee más acorde a una película de moteros que Norman Reedus, por ser un motero empedernido tanto en la pantalla como fuera de ella, y entre estos secundarios, cierra reparto: Boyd Holbrook, Damon Herriman o Karl Glusman entre otros rostros que os sonaran. 

Una película con un contexto concreto, el cual refleja una realidad social americana, en un tiempo turbulento de cambio, donde diferentes generaciones de inadaptados, unidos por las motos, y por un sentido de rebeldía y comunidad, buscan libertad. Película con un montaje no-lineal pero ligero, que trata con cariño a los personajes, la siempre soberbia dirección de Jeff Nichols, que capta a las mil maravillas la atmósfera de la época, bajo una puesta en escena acorde, dirige con elegancia, solvencia y cierto sentido de la nostalgia, un reflejo de las dinámicas de una historia retro sobre bandas de moteros, una narración impecable, con una composición de planos exquisita, donde abundan los poderosos planos abiertos de motos circulando en largas carreteras, como ese excelente manejo de la violencia, la tensión, el romance, el drama e incluso un sutil sentido del humor. Buen manejo de la música, que juega en montaje con esa sublime y ya mencionada composición de planos, trabajo sonoro compuesto por David Wingo, unida a una gran y exquisita selección de tracks musicales acorde a la época. Grandes actuaciones, excelente dirección, una gran película de poderoso estilo visual…a pesar que la extensa, enormemente querida y ya mítica serie: “Sons of Anarchy” (2008 – 2014) marcó (al menos en la pequeña pantalla) un antes y un después, hoy, ya muchos críticos o amantes de la carretera, tachan a: “The Bikeriders” como “El Padrino” de las películas de moteros. Film con una gran esencia clásica, donde hay buenas y directas referencias, como el fenómeno motero contracultural:  “Easy Rider” (1969) y sobre todo, “Salvaje” (1953) la pionera fuente de inspiración para crear ese auge de clubs de moteros que posteriormente se fue ligando a una turbia y oscura realidad. 

Lo que es evidente, película por y para amantes de las motos, pero…aún así, una rápida y tremenda película capaz de conquistar a un público general, su americana alma, rebelde y salvaje embriaga por minutos. Es precisamente, “The Bikeriders”, por esa mencionada clásica presencia, un reflejo de buen cine.

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“Salvaje“ (“The Wild One”)

De 1953, un grupo de motoristas pendencieros llegan a un pequeño pueblo californiano. En medio del alboroto que montan, el carismático líder se sentirá atraído por la hija del sheriff local. Dirige su gran y más reconocido éxito: el húngaro Laslo Benedek, uno de esos cineastas europeos, la mayoría alemanes o húngaros, que se establecieron durante la época dorada de la industria hollywoodense. La película que forjo definitivamente la imagen rebelde de su protagonista, una de las mayores leyendas interpretativas del séptimo arte: Marlon Brando, el interprete, por aquel entonces, iniciaba su carrera, donde ya protagonizaba grandes clásicos de la década como “Hombres” (1950) de Fred Zinnemann y sus primeras colaboraciones con Elia Kazan: “Un tranvía llamado deseo” (1951) y “¡Viva Zapata!” (1952), junto a Brando, Mary Murphy, ambos mantienen una notable química, generando ese romance en el que gira gran parte de la cinta. Cierra el cast, grandes secundarios, como Robert Keith o Lee Marvin.

“Salvaje” (1953), es una historia sencilla, que fluye, donde todo ocurre en un pequeño y polvoriento pueblo, una simple historia sobre un romance imposible con bandas y pandilleros, donde se hace un discreto pero notable reflejo de la verdadera y salvaje naturaleza humana. El clásico que aupó definitivamente la carrera de Brando, creando esa imagen icónica del interprete en una moto, con chupa de cuero y gorra ladeada. Imagen rebelde, que irrumpió rápidamente no solo en la industria, si no también en la juventud americana de entonces. Ahí la importancia del film. Inspiración para el nacimiento de todos esos clubs de moteros en la America de entonces, y también, para esa juventud insatisfecha e inconformista, que tras la II Guerra Mundial, y la intervención de Estados Unidos en diversos conflictos bélicos como Corea y Vietnam, conllevó a la perdida de la inocencia social que les caracterizaba, y el inicio de esa contracultura. Por eso, “Salvaje” (1953) es dentro de una premisa extremadamente sencilla, hoy un icono, y la primera gran película de moteros.

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